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4 de julio de 2008

Sueño Dorado


La salida multitudinaria a Esquina Corrientes con toda la gente de Pescarinfo es mas que un clásico. Todos los años nos juntamos varios personajes entrañables a pescar y pasar un fin de semana inolvidable. Este año, a mediados de Febrero, yo ya había realizado una visita a Esquina con mi gran amigo Beto con excelentes resultados Pero con los costos de la misma por las nubes, tuve mis grandes dudas de ir en esta, la grande, con todos los chicos

Pero cuando las voluntad es grande, todo se puede y ajustando algunas cosas y endeudando otras, llegué al numerito mágico necesario para poder estar presente. Asi que una ves definida mi ida, el disfrute de la previa que hacemos siempre en el foro fue fantastico. Para esta ocación batimos todos los records de presencia con 24 participantes, cifra que superaba holgadamente el record anterior de la primera salida que fuimos 18.


A la hora señalada nos encontramos en retiro con esas caras de ansiedad, ilusión y alegría que se entremezcla ante esos momentos mágicos que los que ya fuimos sabemos que vamos a vivir y los que no se imaginan. El micro salió en hora, pero las perspectivas de un viaje tranquilo no eran buenas. Un paro del campo contra el gobierno por las benditas retenciones desde hacía 100 días no auguraban buen viento ya que había muchísimos cortes de ruta hasta el destino.


Los primeros piquetes los pasamos bien hasta que llegamos al de Ceibas, ahí se paró del todo y varios de nosotros bajamos con caras de pocos amigos, la buena onda de los piqueteros rurales nos hizo desistir de la bronca y esperamos por el lapso de 1 hora hasta que nos dejaron pasar. Por suerte, el piquete mas duro, el de Villaguay lo pasamos justo justo antes que corte por lo que a las 6 de la mañana ya estábamos en nuestra amada Esquina.


Para el primer día me tocó salir con Mariano y Sergio, dos chicos que debutaban en Esquina. El día estaba bastante nublado y frío e intentamos la pesca primero al golpe por el Paraná sobre las costas, de a ratos anclados en las mismas márgenes. Debo decir que salvo Sergio que sacó un doradito chiquito y un cachorro de surubi, la pesca fue pésima. Tanto Mariano como yo no tuvimos pique en todo el día. Al mediodia paramos en una isla en el Ingá para comer el fabuloso asado que nos habíamos traído de Buenos Aires, un fabuloso costillar con chorizos rellenos de roquefort y morcillas rellenas con nuez que fue un escándalo culinario.


Por la tarde, bastante tarde por cierto debido a lo largo del ágape del almuerzo, salimos un rato por el Ingá teniendo la misma suerte...nula.

Cuando volvimos a tierra firme y preguntando a los chicos, hubo lanchas que sacaron algunos dorados lindos y algunos cachorros respetables, pero la media dio que el pique estuvo flojo. Obviamente para mi estuvo mas que flojo ya que no cañé en todo el día, jajajajaja.




A la noche y despues de una buena enjabonada, nos fuimos a comer al Aljibe, un restaurante típico de la zona, donde degustamos ese manjar que es la milanesa de surubí caserita, regada de cerbeza fresca y muchas pero muchas carcajadas. A la vuelta una pasadita por el Casino, yo siempre voy y miro pero no juego, pero El Ingles, Nemo y Fabi Bruno le dieron duro y parejo con suerte dispar.

Al día siguiente hubo rotación de lanchas y me tocó con mi amigo Betosantos y Fabian Bruno. La pesca siguió durante la mañana igual de floja hasta que azuzados por Beto y quien escribe decidimos ir a ese arroyo maravilloso que tantas buenas piezas siempre nos dio... el arroyo Kerosene.


Yo ahí tuve un pique hermoso de surubi que traje hasta cerca del bote pero se me fue y Beto erró un par de piques de dorado francos...pero ya habia mejorado con respecto a ayer, por lo menos para mi...tuve un par de piques mas que no pude siquiera clavar y decidimos ir para la isla a almorzar.

Esta ves paramos con la lancha a unos 300 mts. del lugar de reunión para seguir probando un rato mas. Ahí tuve la suerte de sacar un lindo paty de 3 kilitos que me hizo ilusionar con un surubi...pero a falta de pan buenas son las migas no?


Despues del lunch y viendo que la lluvia continuaba decidimos dejar en cada lancha la descición de seguir pescando o volver a puerto. Nosotros de entrada decidimos volver en busca de algo caliente y un buen baño por lo que les pasamos las mamachas de carnada a otra lancha y empezamos derrotero de regreso.

Increíblemente al llegar a la altura del Kerosene paró de llover, Fabian venia dormido , pero Beto me miró y miró las cañas que tenían una mamacha cada una enhebrada en los anzuelos. Un tirito mas dijimos y le entramos.


Comenzamos la pasada que es de aproximadamente un par de kilómetros de largo, en lento garete, hacia la desembocadura del Kerosene con el Paraná.

En seguida Fabian engancha pierde la línea y decide tirarse a dormir a esperar el fin de la pesca. Beto erró un pique y engancha por lo que decide ponerle un señuelito a la línea para probar mientras llegábamos al final.

Yo por mi parte tenía una morenita de carnada y tenía cero esperanzas de tener pique con una carnada tan chica, pero la pesca es asi, te sorprende cuando menos lo esperas.


Cuando faltaban 200 metros para llegar a la desembocadura del kerosene siento que la líneas se afloja, recojo y la pongo tensa, se vuelve a aflojar, la tenso pero no lograba distinguir si era un pescado comiendo o no porque no ofrecía oposición...y bue..espero hasta el final pensé, si no es pescado es que la carnada es tan liviana que viene gareteando mas rápido que la lancha.

Se vuelve a aflojar, la vuelvo a tensar, se vuelve a aflojar, la vuelvo a tensar y ahí si sentí el mastique sutil del dorado...entonces me preparé mas seriamente para clavar.


Se volvió a aflojar y no me dejó tensar que a unos 30 mts del bote pegó un salto espectacular, lo clavé bien fuerte por las dudas, pero ya se veía que estaba bien clavado y por eso el salto. Una hermosa pelea, con mucha tensión y nervios, era un ejemplar grande, era lo que había ido a buscar, no lo quería perder por nada del mundo, lo disfruté de a ratos, lo sufrí en otros, pero al final subió a la embarcación y nos volvimos locos. Un hermoso dorado de 8 kilos aprox, 80 cm y toda potencia!!! Que trofeo!!!


Asi pues cuando lo subimos, scamos fotos y demas, ya habíamos entrado de lleno en la desembocadura, por lo que pensé para mis adentros...esto fue como un gol en la final del mundo en el minuto de descuento, no pensábamos seguir pescando, no teníamos mas carnada, en una última pasada caprichosa y con una morenita que parecía una lombriz un tigre precioso se clavó cuando ya estaba por levantar la caña y dar por terminada la jornda...la pesca es asi, increíble pero real.
Cuando arribamos a puerto me enteré que fue uno de los mas grandes que salieron en el finde. Algunos pescaron bien, otros mas o menos y otros nada, pero todos disfrutamos de un viaje de ensueño a ese paraíso llamado Esquina.



25 de marzo de 2008

Esquina y sus tesoros dorados

A las 8 de la mañana Marito ya estaba en puerto y comenzamos a cargar las cosas. Salimos rumbo al río corrientes navegando durante algo mas de 30 minutos para llegar al majestuoso Paraná. Por suerte, el mal clima amenazante dejó paso rapidamente a un cielo nublado con ratos de sol y muy poco viento. Lo que se dice un clima ideal. Empezamos con pasadas al garete que no tuvieron ningun resultado por mas de dos horas. En algun momento tuvimos algunas aflojadas de línea que eran el claro momento en que el dorado come en forma dudosa jugando con la carnada en la boca, pero nunca llegamos a tener la certeza del pique para clavar

A media mañana y sin suerte, decidimos meternos en el delta en busca de alguna corredera donde encontrar al tigre de los ríos, y allí lo encontramos. En un cruce de dos arroyos, con una buena corredera, se dieron los primeros piques francos donde logramos levantar algunos doradillos de dos kilos el mas grande. Eso si, tambien estaban las palometas y las pirañas a mil por lo que para evitar perder mucha carnada, tan cara, decidimos ir a almorzar a una isla. Por la tarde nos fuimos directamente a recorrer una zona que los locales llaman el Kerosenne. Gareteando por el medio del río tuvimos muchos piques de dorados de buen porte que lamentablemente comían para atrás, es decir, aflojaban la línea y se venían para la embarcación, esto hizo que erráramos muchos piques. Mi problema era que mi caña es de acción media y es finita y no podía clavarle bien los anxuelos. Así que los traía hasta el bote y cuando asomaba la naríz ¡zas! se iba. Igual tuve la suerte de poder clavar y levantar un hermoso dorado de 6 kilos que alegró totalmente la tarde. Para el segundo día y en vista de la jornada anterior vivida, decidimos arrancar para el mismo lugar donde habíamos terminado con muy buen pique el día anterior. Lamentablemente el viento se presentó muy fuerte por esas horas por lo que arrimamos para el delta interior sin tener demasiada suerte en las capturas. Siendo el mediodía y viendo que la cosa venía floja, a parar en otra isla a hacer el asadito de rigor con todos los complementos del día anterior. Como el día se estaba poniendo medio oscuro y para aprovechar las ultimas horas de pesca de esta aventura decidimos no alargar mucho la sobremesa y encarar directamente a la zona del Kerosenne pero en ves de a rio abierto, gareteandolo por un arroyo amplio que desembocaba ahí. En la primera pasada se me escapó un lindo dorado y uno de los chicos sacó un cachorro de surubi de 5 kilos. La zona pintaba bien y estaba reparada bastante del fuerte viento y de la llovizna que ya imperaba a esa hora. Por lo tanto decidimos seguir haciendo pasadas por esa zona y ver si seguiamos teniendo suerte. Y la suerte no se hizo esperar, salieron algunos doradillos mas, yo tuve la suerte de sacar otro hermoso dorado de 6 kilos aprox. Y para el postre, Beto se dio el gusto de sacar su primer surubí , de 10 kilos. Pero lo mejor, el hermoso surubí de 15 kilos que sacaron los chicos con la ayuda del guía. Realmente la pesca fue excelente tanto en cantidad de piques como en la calidad del pescado, con dos días que ayudaron muchísimo en lo climático para poder disfrutarlos. Un paraíso de la naturaleza y de la pesca que me permitió hacer la salida tan postergada que tenia pendiente. Realmente un placer que, como diría un amigo “Solo los Dioses y Nosotros nos podemos dar”.

 
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