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22 de septiembre de 2008

¡¡¡BERISSO al fondo!!!



La frustración, a veces, te depara sorpresas que la supera, es cuestión de tener ganas, ingenio y buena voluntad para superar las adversidades que la genera.
En esta ocación, teníamos programada una salida en busca de la revancha en Cochicó, a bordo del azulito y con casi los mismos integrantes de la última ves. Era una nueva fecha de lo que nosotros denominamos el Zanagoria Word´s Tour, pero esta ves falló el intento y la mayoría de los integrantes tuvieron que decir ausente por diversos motivos


¿Y ahora que hacemos? Fue la pregunta de rigor ante semejante catástrofe. Y bue, a armarnos de paciencia y esperar alguna solución que nos sirva. La misma no tardó en llegar, aunque con un par de días de retraso a la fecha programada. Mi querido amigo Morsa Facu me llamó el finde..¿que tenes que hacer mañana?. Nada, llorar porque no fui a pescar, fue la respuesta. Bueno, tengo trucker reservado mañana, te paso a buscar , despues levantamos al foquito y nos metemos en el Riopla. Una alegría total!!!.


A las 7 de la mañana, tarde como es su costumbre, Facu me pasó a buscar, partimos a Ensenada a levantar al Lampara y llegamos a las Marinas del Sud a las 9 de la matina. Cargamos bártulos rapidamente en la lancha de Ruben Russiti, un tipazo de guia y de persona y salimos en busca del rol de prefectura.

El día pintaba ideal, con una suave brisa del Sur que marcaba al Rio como si fuera una cabellera apenas ondulada. Condición ideal para el peje dijimos, pero, ante algunos datos creíbles de que el pejerrey se había fondeado cerca de la costa nos entraron las dudas.


¿A donde vamos? Fueron las palabras únisonas de todos los integrantes. Ruben, aconsejaba quedarse en la costa y buscarlo de fondo. Nosotros dudábamos, no es la pesca mas linda, amamos la pesca de flote y mas en el río de la plata, pero tampoco era la cuestión de no pescar por empacarse cuando las condiciones no dan.

Entonces después de un rato de duda, decidimos hacerle caso al guía y arrimarnos a la costa a buscarlo de fondo. Salimos por los palos del malecón hacia el norte, pasando la toma de agua. Apenas unos 200 mts. de la toma y a unos 500 mts de la costa decidimos anclar la embarcación y hacer los primeros intentos.

Yo, la noche anterior, por aviso de Facu, había armado una línea de fondo con cuatro brazoladas cada 50 cm. y de largo de 40 cada una. Un verdadero espinel, según palabras del Lampi. Pero bue, si hay que buscarlo a fondo no hay que escatimar en oportunidades, jajajaja.


Tiramos y acomodamos líneas, todos con cañas de pejerrey salvo yo que preferí una caña de spinning corta para estar mas cómodo en las clavadas.

Al ratito, pique, clavada y subí un lindo pejerrey de 30 cm. aprox. que salió en la brazolada mas baja por lo que nos dio la pauta que los bichos estaban fondeados en serio. Seguimos asi, con buen pique, durante toda la mañana.

El pique de fondo era bastante sutil, era un toqueteo y se paraba, esperar a que toquetee de nuevo y ahí si clavar y traer rápido. Se ve que el pescado no estaba totalmente activo y estaba mas pensando en su desobe que en alimentarse.


En ese período de tiempo se puede decir que los llené de escamazos ya que pesqué realmente bien, con pejerreyes de buen porte, 30 a 45 cm. y con algunos dobletes incluídos.

Por la radio escuchábamos al resto de las embarcaciones, la mayoría habían salido río adentro en busca de la pesca de flote, pero los resultados eran nulos y ya al mediodía empezaron todos a arrimar a la costa a pescar de fondo. La pesca es asi y hay que aceptar las condiciones que se dan, sino te quedas zapatero.


Despues de unos reconfortantes sandwiches proporcionados por el guía Ruben, seguimos con la pesca, pero ya en este período no estuve tan efectivo, un poco por cansancio y otro poco porque las brazoladas estaban demasiado enruladas y por fiaca no las cambié.

Ahora si los chicos me mataron a pescadazo limpio con Facu en popa totalmente descontrolado clavando y clavando sin parar pejerreyes.


Al llegar el cambio de marea y ponerse el río totalmente quieto el pique casi desapareció por completo, con algun perdido que comía las carnadas.

Ahí nos movimos mas cerca aún de la costa, donde clavamos algunos mas y ya, con la pesca hecha, a las 4 de la tarde emprendimos el regreso con una buena cosecha de 100 pescados arriba de buena medida.


Una jornada entretenida, a pesar de no ser la técnica que mas nos gusta, pero que rindió sus frutos con creces. Para dedicarse a la pesca hay que respetar tres premisas básicas. Tener mucha paciencia, humildad para siempre estar dispuesto a aprender y no empacarse porque la pesca amerita tratar de usar todos los medios posibles en pos de concretarla. Si cumplimos con esto es posible que tengamos mas oportunidad de lograr engañar al pez antes de que el pez nos engañe a nosotros.

Para colmo una salida de pesca acompañado de amigos de verdad, de esos que siempre estan, hace que no se pueda pedir nada mas., Ah, si.....¡ que se repita pronto!.




23 de agosto de 2008

Por fin....... Pesca en Berisso


Despues de un par de fracasos seguidos me estaba empezando a poner nervioso, aunque uno sabe que es posible no pescar en cada salida y que lo importante es estar pescando con amigos y disfrutando del todo, si no hay pique es como que a esa salida le falta algo.

El jueves estaba en el trabajo, sufriendo de la perra vida de trabajar en Microcentro, hasta que sonó el teléfono. Era el viejo de Diego la Lumbrí, Ricardo, que me invitaba a entrarle al Rio de la Plata el sábado con su amigo Maresca

Lo pensé escasos cinco minutos, y bueno, dale. Ya el día había cambiado, pasando de negro oscuro a verde esperanza, y eso sólo con un llamadito telefónico. Lo que logra la pesca es increíble.

El sábado a las 6 de la mañana pasó Ricardo a buscarme por casa. Había dormido bien, comido livianito asi que fisicamente estaba diez puntos. Ultimamenteme vengo cansando mucho en las salidas de pesca, sobre todo por la tarde, y eso es falta de descanso, cenar pesado la noche anterior y un estado físico pobre. Asi, que pare esta me porté bien, descansé cené liviano y el resultado fue totalmente distinto.

Otra cosa que da placer de pescar en el Rio de la Plata es que uno se levanta a las 6 de la mañana y a las 8 uno está ya arriba de la lancha y a la vuelta lo mismo, salis a las 6 de la tarde del agua y a las 8 de la noche te estas bañando en tu casa. Placer total.


Pasamos a buscar a Maresca por la casa y de ahí a hacer los 50 Km que nos faltaban para llegar a Berisso, el lugar elegido para salir.
Llegamos a la Marina donde ya nos estaba esperando el guía, mas que guía, amigo Horacito Grau. Esperamos la bajada de lancha con tranquilidad, cambiándonos, preparando los bártulos y charlando con la gran cantidad de pescadores que se agolpan acá para salir a pescar.

Cargamos todo y salimos rápido porque la niebla se puso intensa y la probabilidad de que prefectura cierre el puerto y, por ende, la salida de lanchas a pescar, era grande. Por suerte pudimos salir antes del cierre y ya río abierto la neblina dejaba manejar sin riesgos.

Nos fuimos directo a la boya hilstone, en busca de los grandes. En esta zona, a veinte kilómetros de la costa, cuando las condiciones se dan, y los pejerreyes quieren, se sacan los mejores portes de esta especie.


Arribamos y líneas al agua, todos con boyas grandes porque el dato que teniamos era que el pique se daba lejos de la embarcación. Se empezó lentamente a armar la calle de ceba y a esperar.

Al rato, tuve el primer pique y arriba. Un pejerrey mediano que picó a veinte centímetros de profundidad y como a ochenta metros del trucker. Al ratito otro igual que el anterior.


Así, lentamente empezamos a levantar algunos pescaditos, ninguno grande, mas bien medianos, hasta que Ricardo y Maresca sacaron un par seguidos respetables de arriba de cuarenta centímetros. Bueno, llegaron los grandes pensamos.

Pero, miramos para atrás y vimos una terrible tormenta que se nos venía encima. Negro era el cielo y fuerte el viento. Subimos los equipos arriba del trucker y esperamos haber como se desenvolvía la tormenta para ver si volvíamos o no.


Nos pasó por arriba con un viento fuertísimo y un cielo totalmente negro. Duró veinte minutos por suerte, con lo que decidímos quedarnos por la zona pescando. Nunca en mi vida había visto una tormenta tan violenta pero tan corta, era como si una burbuja climática nos hubiera pasado por encima.Muy loco.

La contra fue que nos corrío como docientos metros de la calle de ceba y ya no podíamos volver a la misma porque otra lancha se cruzaba en el camino de ese garete.

Nos movimos unos cientos de metros en dirección sur para alejarnos de las calles de las otras embarcaciones. A tirar líneas y aceite y a esperar.


Como en la mañana el pique tardó en llegar hasta que se armó bien la calle. Ya a esa altura aprovechamos con los compañeros preparar el almuerzo. Una impresionante choriceada a la pumarola que Maresca había traído precocinada y que se terminó de calentar en un anafe a garrafita. Todo esto regado por tintos de la talla de Latitud 33 y EstibaI. Manjar de los dioses y uno de esos momentos en lo que nos damos cuenta que esto es impagable.

Despues de almorzar seguimos con la pesca, que se seguia comportanto dispersa, con tamaños medianos, pero con pejerreyes muy combativos.

Por suerte, tuve un dia inspirado, y con los deberes bien hechos hice una buena pesca. Con una veintena de pejerreyes en la bolsa. Es una buena cuota para el río de la plata y mas cuando el pique no está afirmado. Es tiempo de desove y los bichos están mas preocupados en eso que en comer..pero cuando terminen se van a largar con todo a comer.



A las cinco de la tarde y viendo que estábamos lejos y el pique estaba medio escaso decidimos pegar la vuelta, aparte se veía que la tormenta volvía y no era cosa de desafiarla cuando ya la jornada estaba terminada. Llegamos a puerto en viaje tranquilo y con la satisfacción de un buen dia pasado.

En puerto, el resultado del resto de las embarcaciones fue similar, pescado mediano y en la cuota que se espera para esta parte de la temporada. Ni una gran pesca ni un fracaso.


Despues de dos salidas seguidas con pique escaso a nulo, encontrar al pez rey y hacer una salida aceptable es mas que bienvenida. Igual lo seguiremos buscando, porque eso es lo lindo de la pesca, volver de una salida pensando ya en la que viene.


12 de mayo de 2008

El rey del Río


Lo estábamos esperando mas que ansiosamente. Su presencia en aguas del plata es sinónimo de pasión, lucha, fortaleza y todos los atributos que este rey del agua tiene habitualmente.
Las noticias eran buenas, algunos habian conseguido pescarlos en la Hilstone con buenos portes. Otros, mas cerca de la costa, encontraron cantidad pero no calidad.
Los muchachos del foro de Pescar.info, con el lámpara y danielito a la cabeza ya habían armado la salida para el 4 de Mayo. Era cuestión de que el tiempo y, sobre todo, el rey pez, nos acompañe.
B

El día indicado me pasó a buscar mi amigo y fiel pierna pesquera, Facu, y nos fuimos para Ensenada a buscar a los cortitos, lamparita y danielito. Una vez cargados los muchachos llegamos en hora y con una ansiedad tremenda a la Marina de Berisso dispuestos a buscar esos cornalos hermosos del estuario del Plata.

Apenas llegaron el resto de los muchachos nos distribuímos en los 3 trucker reservados para la ocación. En el mío compartí cañas con los amigos Facu, Pato y Boti, capitaneados por ese mas que guía amigo que es Horacito Grau.


En los momentos previos a la partida nos juntamos los mas conocedores del Riopla con los guías y deliberamos a donde íbamos a ir. Según como se venía dando el pique teníamos dos opciones o salíamos cerca de la costa para el lado del Palo Blanco en busca de cantidad o salíamos para el lado del Hilstone en busca de calidad. Despues de un rato de análisis preferímos empezar en la zona mas lejana, o sea el Hilstone, para, en caso de que el pique sea malo, volvernos para la costa. Los matungos nos pueden, no hay nada que hacerle.

La navegación hasta la boya fue excelente ya que el día pintaba bárbaro. Apenas un viento de 10 Km. aprox, rizaba el río con lo que en poco tiempo ya estábamos en la zona de pesca preparando los aparejos.


Arrancamos con las mojarras que trajo el Hori, bastante grandes por cierto, casi tirando a mokarrones. Pero bue, si el pejerrey está voraz se come un zapato. Líneas al agua y ceba al goteo. En un rato comenzamos a levantar algunas flechas, que aunque no eran los tamaños esperados, peleaban como demonios dandonos ese placer de su lucha incomparable.

Al rato de estar pescando levantó un poquito el viento, pero sin llegar a ser nada que molestara en la tarea. La pesca venía pareja en todas las cañas, con algunos portes interesantes de 40 cm. y mucho pescado mas chico, pero de medida, mezclado.

De golpe miró para atrás y Pato estaba acostado en la borda saludando a Hugo con todas sus ganas. Pobre Pato, no se pudo recuperar mas en toda la jornada aunque se la banco estóicamente y casi como una cenicienta durmió la mona hasta que tuvimos que volver a puerto.

Ya llegando al mediodía los piques se daban en ráfagas, de a rato aparecían cuatro o cinco piques seguidos y se cortaba por un buen rato. Hasta que en una de esas ráfagas aparecieron las marsopitas del río.


Tuve un pique lateral corto y remolón que se frenó a los dos segundos de comenzar, hay que esperarlo dije y no tensé la línea. De repente vuelve a correr igual que antes, pero esta vez, ya advertido, tensé y clavé casi en el mismo movimiento, el chapoteo del pejerrey nos hizo saltar a todos. Copo, copo! Era el grito y lo arrimé con especial cuidado ya que no quería asomar la nariz a la superficie. El precioso midió 47 cm. hermoso animal.

Los increíble fue que mientras venía recogiendo lo relojeo al Facu que tambíen venía con una clavada infernal, mantenida en el mas absoluto secreto. Apenas saqué el mío, apareció el del gordo. Otro chancho de 50 cm. muy gordo. Una belleza.
Asi salieron tambíen un par mas de 45 cm. y varios pasando los 40. Fue un gran rato de pesca donde encontramos esos matunguitos que habíamos ido a buscar.

La tarde transcurrió con un pique mas remolón y achicandose los portes hasta que a las 4 de la tarde ya era mas que escaso y, como la navegación era de por lo menos de una hora, decidimos comenzar con la vuelta.


Para destacar el pique, como casi siempre en el río, con brazoladas de 10 cm. siendo la bigotera la que se lleva casi la mayoría de los ataques. Una emoción increíble clavar semejantes bichos a ras de superficie, la explosión del agua es una imagen impagable para todos aquellos que amamos tanto esta pesca tan apasionante.

Para este día estrené boyas del tipo chupetonas con quilla, verde limón y panza blanca de la marca Marcel. Son de madera balsa y la verdad que anduvieron mas que bien marcando el pique con mucha naturalidad y ofreciendo una mínima resistencia al pez. Las líneas las armé como me enseñaron el lampi y el danonino, con trampa móvil y dejando todo el aparejo tramposo, es decir, un nudo fijo después rotor boyita y boya y el nudo corredizo. Esto hace que la trampa realmente funcione como tal y permita comer al pez sin resistencia.

Al llegar a puerto y hacer el recuento salimos con unos 60 pescados de buen porte. Un promedio de 15 por caña de los del riopla no está para nada mas. En la embarcación del lampara y danielito la pesca y la cantidad fue casí idéntica. El otro trucker de Adri, guiyo y algunos amigos mas no tuvieron la misma suerte. Así es esta pesca, desconcertante hasta hacerte adicto a la misma.


Hubo algunos amigos que extrañé porque no pudieron estar. Pero cuando salieron mis primeros chanchos rioplatenses fueron los recibidores de todas las dedicaciones. Danonino, montesino dejensé de joder y haber cuando volvermos a subirnos al bote.

Ya no veo la hora de salir de vuelta en busca de la baba blanca del rey pez y tratar de develarle mas secretos a esto que nosotros llamamos...la pesca del pejerrey.

 
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