25 de marzo de 2008

El renacimiento de Monte

En la semana, y con la ansiedad natural que cada vez que sé que salgo a pescar se me presenta, me puse a preparar líneas especiales para esta pesca. Una línea de dos boyas yoyo blancas de 20 milímetros, separadas entre sí por dos metros con brazoladas cargadas de dos metros de largo para poder regular la profundidad, y anzuelos número 3, fue la que armé pensando en todas las visicitudes que la pesca a profundidad nos presenta el pejerrey.
El domingo llegamos temprano a Monte, previa compra de mojarras medianitas en la ruta de entrada al pueblo. Cargamos el bote y a remar.


Salimos a quinientos metros del pesquero, con un fuerte viento de frente, por lo que una vez que llegamos al lugar elegido anclamos y no nos movimos mas del mismo en todo el día. Líneas al agua y ya de entrada se notaba que la preparada por mi era la opción adecuada.La proporcion de pique era tres a uno con los chicos que empezaron con boyas convencionales. La gran diferencia es la forma en que se ve el pique. En las boyas yoyo y al ser tan chiquitas y livianas, lo que se produce es el hundimiento casi instantáneo de las mismas apenas el pez toma la carnada. Como no tienen trampa, hay que darles unos segundos para que tome bien antes de clavar. Al rato de estar pescando Facu decidió armar una línea parecida a la mía con dos boyas yoyo naranjas. Los resultados comenzaron ahí a ser parejos, mientras Cristian, debutante en esta difícil pesca y con boyas demasiado grandes, seguía luchando con los piques errados. la pesca venía siendo muy buena en cantidad , no asi en calidad, hasta el mediodia dnde con tanto calor y con la laguna casi planchada, los pejerreyes empezaron a ponerse mucho mas remisos que antes. El pique era espaciado y jugueton, hundían las yoyo pero las devolvían enseguida a superficie. El problema mas grande a estas alturas radicaba en la falta de carnada adecuada para tentar a las flechas. Los dientudos brillaron por su ausencia en toda la jornada y el filet de pejerrey no estaba funcionando bien, asi que las mojarras eran las únicas que podían conseguir pique, pero como estaban todas muertas no eran las mas tentadoras. Aproveché las mas grandes para por lo menos que se hagan visibles, y les daba tironcitos a la línea para que la carnada tomara algo de vivacidad. Así fue que seguí consiguiendo algun pique bueno que pudiera clavar. Por la tarde y habiendo dado por satisfechas mis ansias de pescar intenté probar con las clásicas líneas de tres boyas. Así que primero puse unas de balsa tipo cometas negras y naranjas que no me dieron resultado. El pique se marcaba, pero cuando clavaba los erraba. Entonces probé con unas líneas del tipo lágrima chicas color amarillas y blancas. Con estas logré algunas capturas pero también era mas lo que erraba que lo que lograba. Era obvio que las condiciones de la laguna, sin viento y mucho calor, ameritaba volver a las hipersensibles yoyo. Así pues a armar de nuevo. Cada armada me toma varios minutos pero, como dice el refrán, si queres pescado hay que mojarse el culo. Como me imagine, los resultados volvieron a ser los mismos. Era indudable que la línea que imaginé en la previa era la indicada y con ella seguí sacando lindos pescados durante todo el resto de la jornada. Finalmente regresamos satisfechos por otra jornada maravillosa de pesca en un lugar que se está convirtiendo en la vedette de esta temporada que recien está comenzando. Seguramente volveremos otra vez a probar y ver si con un poquito mas de frío podemos lograr mejores portes, ya que con la fresca los juveniles siempre tienden a bajar su terrible actividad y los mas grandecitos tienen mas chances de llegar a la carnada que le ofrecemos. Monte una sopresa que se está transformando en vedette.

Una podadora para Madariaga

Quince días atras, cuando me fui a la maravillosa Esquina, un grupo de amigos de la página, armaron una salida grupal a la Salada de Madariaga. Cuando ví los resultados que obtuvieron, me dije, ya está, algo tengo que hacer, este fin de semana me voy si o si.
Y así fue como me contacté con Facu, un amigo de la vida que, por suerte, cada vez mas seguido tengo la oportunidad de compartir cañas, y armamos la salida para el domingo.

Y así fue como me contacté con Facu, un amigo de la vida que, por suerte, cada vez mas seguido tengo la oportunidad de compartir cañas, y armamos la salida para el domingo.

Despues se no unió Adrian, con quien ya he compartido varias salidas y garantiza el clima de pesca necesario para estas salidas. No es que no pueda ir cualquiera a pescar, pero en particular soy un tipo demasiado amante de este deporte, por ende, las diez horas que podemos estar arriba de un bote pescando, son para mi sagradas y prefiero hacerlas con gente que sepa pescar y que entienda esas largas horas de silencia esperando el ansiado pique.

Llegado el día, los chicos me pasaron a buscar a las tres de la mañana para, en un viaje por demas tranquilo, arribar a la ciudad de Madariaga por la madrugada. Allí nos esperaba Adrián, que oficiaría de guía en su trucker. Lo caramos y partimos por ese tan áspero y famoso camino de tierra hacia la laguna.

Una vez en el pesquero de Chiozza fue preparar los equipos, subirlos al trucker y ver esa imagen imponente de la Salada. Lo mas increíble era ver la cantidad de pasto que tiene esta laguna. Como hace unos diez años, la gambarrusa ha crecido, incontenible, y ha cubierto casi toda la superficie hasta, como se dice comunmente, flor de agua.
Esto hace que la navegación sea bastante complicada para realizar y obliga a toda la pericia del conductor en su desarrollo. Por ello, decidimos ir en el comienzo de la salida, al frente del pesquero de chiozza, como yendo a la entrada de los callejones de Urrutia, en donde se veían algunos claros de agua con un poco de profundidad para poder lanzar los aparejos.Una vez en el lugar anclamos y preparamos las líneas. La pesca es un deporte de aprendizaje constante donde, a medida que vamos conociendo y pescando los ámbitos, vamos aprendiendo a preparar los equipos para tener mejores chances de hacer una buena jornada.

Para la Salada de Madariaga una de las cosas que hay que tener en cuenta es que el pescado es bastante desconfiado, por ende, come como probando primero la carnada, para despues hacer corridas muy cortas, entonces, lo que hay que tener en cuenta es de no dejar que la línea preparada ofrezca resistencia en el momento que comen. Si no, se darán cuenta del engaño y dejarán la carnada antes de que la tengan totalmente en la boca y podamos clavarlos.

Previniendo este tipo de cosas, armé unas líneas nuevas entresemana, con boyas bien chicas del tipo chupetonas color blanco y verde limón, con trampa movible de hasta veinte cmts. y rotores livianos con brazoladas cargadas y anzuelos kitsune número uno mas bien medianos.
Los primeros lances, difíciles tratando de acertar con los claros sin pasto, dieron como resultado algo que suponíamos se iba a dar y que, lamentablemente, serían la constante durante toda la jornada....los dientudos. Eran impresionante ver caer las boyas al agua y que se hundieran casi al instante, característico pique de esta especie. Al cabo de un rato logramos sacar algunos pejerreyes medianos de entre treinta y treinta y cinco cmts. pero en seguida los dientudos nos obligaban a buscar otros claros. Otro lindo ejemplar de pejerrey de la Salada de Madariaga. Llegando al medidía nos acercamos a la entrada de los callejones de Urrutía donde habia algunos claros muy lindos. El pique continuó igual con algunos pejerreyes medianos meszclados con juveniles y mucho dientudo. En ese momento se nubló por completo el cielo, haciendo mas difícil visualizar donde había gambarrusa y donde no por lo que las boyas, muchas veces, quedaban fijas enredadas en el pasto sin pescar.

Despues de comer decidimos ir a la zona del molino, en lenta navegación entre los pastos, donde sabíamos que había mucho menos gambarrusa pero tambien, pejerreyes mas chicos.

Llegamos y la cantidad de botes en la zona nos daba la pauta de que el pique era sostenido en esa zona. Y asi fue, constante y muy entretenido, con pescado mas bien chico, muchos juveniles algunos medianos de vez en cuando.

Yo cambié, por otra línea parecida a la que estaba usando, pero con boyas lágirmas naranjas bien chicas que también dieron un excelente resultado. Fueron mas de cien capturas las que tuvimos con muchas devueltas al agua por ser pequeñas. En total quedaron unos sesenta pejerreyes seleccionados los que quedaron para el cuchillo fileteador.
Para cerrar, me dí el gusto de volver a mi amada Salada que me vió nacer en esto de la pesca del pejerrey, tuvimos un día precioso climaticamente hablando, con muchisimo pique para entretenernos y con una faena espectacular en cuanto a cantidad de capturas.
 
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